Aunque hay muchas llamadas "ciudades medievales" en Europa, Tallin constituye una agradable sorpresa. La totalidad de su casco viejo está compuesto por edificios realmente antiguos, sin construcciones ni distracciones modernas. Siendo una antigua ciudad hanseática, su arquitectura se asemeja a sus contrapartes del norte de Alemania, pero con un toque de los estilos característicos de Rusia y el Báltico. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un excepcionalmente completo y bien conservado ejemplo de una ciudad comercial medieval del norte de Europa, que conserva las principales características económicas y sociales de esta singular comunidad. Una vez allí no dejes de visitar el edificio del Parlamento y la Catedral de Alexander Nevsky, y caminar por el boulevard Pikk tanav. |